Multilingüismo y multiculturalidad.

 

A inicios del siglo XVI Erasmo de Rotterdam recomendaba a su amigo Pedro Gilles que comenzara a enseñar a su hijo de dos años las primeras nociones de los idiomas clásicos para que éste pudiera saludar a su padre aunque más no fuese con balbuceos en griego y latín. Fue también quien promovió la creación, en la universidad de Lovaina, del Collegium Trilingue, en el que deberían enseñarse los tres idiomas bíblicos: el hebreo, el griego y el latín.

Modernamente fueron W.Lambert y J.Cummins, entre otros, quienes reconocieron en la enseñanza bilingüe importantes consecuencias de interdependencia cognitiva en el proceso enseñanza aprendizaje.

La idea es que el alumno aprende mejor una segunda lengua cuando ésta es usada como vehículo general del proceso enseñanza aprendizaje en la diversidad de situaciones que la currícula escolar requiera. Se sabe actualmente que esta interdependencia opera también la transferencia de capacidades cognitivas obtenidas en una lengua hacia la otra y viceversa.

Afortunadamente, hoy es basto el desarrollo del multilingüismo en el mundo y ello trae valiosos aportes en el dominio de diversidad de lenguas a temprana edad y como propedéutica para los  estudios superiores; pero también es una herramienta de integración a partir del hecho educativo.

Así lo demuestran hoy un mundo globalizado, el desplazamiento de infinidad de migrantes, o pueblos que anhelan rescatar su lengua ancestral para conservar identidades.

Sin duda Erasmo de Rotterdam pensó proféticamente que el multilingüismo podría transformarse en una herramienta cultural que contribuyera a gestar un mundo más pacífico a partir del asombro y el respeto por lo diverso. Conservar la riqueza lingüística y difundir la educación multilingüe es un aporte importante frente a un mundo que tiende a uniformarnos y emparejarnos sin otorgar lugar para los matices, los acentos y los dialectos. 

 

Juan Carlos Giorgieri

Director General


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